Friday, January 15, 2010

la mirada sobre el otro para perdonar lo imperdonable

en Brasil se cuestiona la posibilidad de castigar a los responsables de graves violaciones de derechos humanos con la excusa de que aquellos que mataron, torturaron o desaparecieron habrían sido "terroristas". me pregunto porqué eso lo justificaría?

a ver, la lógica del argumento radica en que las más absurdas aberraciones --como torturar a un adolescente, desaparecer o matar sin necesidad-- se justifican porque la persona estaba equivocada? porque se organizó contra el regimen militar? porque la persona era mala? porque hizo algo que no debía hacer? porque pensaba distinto? porque hizo daño?

asumamos, para analizar este argumento, que algunas de las personas que sufrieron aberraciones a mano de las fuerzas de seguridad podian estar vinculadas a actos altamente reprochables. incluso bajo esta premisa, se justificaría que quienes tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad y los derechos de la ciudadanía torturen y maten? y si el Estado propició esas acciones: los hace individualmente menos o más reprochables?

es claro que estas no son preguntas nuevas para américa latina o para el mundo, pero nuevamente me pregunto: porque parte de la clase política y la judicatura tantas veces elige ponerse en los pies del torturador y no del torturado?

(para mayores detalles, lean los debates en el marco de la discusion del plan nacional de derechos humanos, declaraciones de Vannuchi, Paulo Sergio Pinheiro, Tarso Genro (ministro de justicia), a favor de los procesamientos; y de Jobim (ministro de defensa y ex integrante de la corte suprema), categóricamente en contra)

a modo de posdata: en Brasil ni siquiera existe para la violencia estatal la excusa de la protección de los valores de la democracia porque los hechos en debate ocurrieron en dictadura. a pesar de la confusion generalizada de la prensa, la amnistia que se dicto en el pais durante aquella epoca eximio de hecho de responsabilidad a los militares y en su texto no cubrio los "crimenes de sangre" de las personas vinculadas a la lucha armada.